Cuando sí quiero ser líder, ¿qué hago?



¿Qué pasa con nosotros cuando queremos ser líderes? Si solo lo hacemos porque nos gusta mandar, quizás no vamos por el camino correcto y no a muchas personas les parecerá encantadora nuestra forma de ser. Para ser líder, uno verdadero, hay que formarse, no se vale nacer, ¿por qué?, porque no somos seres estáticos, cambiamos, nos transformamos y soñamos en lo que quisiéramos convertirnos a medida crecemos. Por tanto, no puedes ser el mismo líder que cuando iniciaste, vas a tener un camino de buenas y malas experiencias que te cambiarán, y la formación te aportará herramientas para ser mejor día a día.


¿Qué pasa con ser dueño de nuestras vidas? ¿Cómo hago compatible ser líder y dueño de mi vida? La gran interrogante que vivimos muchos jóvenes, y de la cual la respuesta que muchas veces recibimos es, sí te dedicas a ser buen estudiante, no tendrás vida familiar ni social. Si quieres triunfar en un área de tu vida, debes sacrificar todas las otras áreas, y verás que eso te traerá realización y por ende felicidad.


¿Qué pasa si no es realmente cierto esto? ¿Por qué debería dejar mi vida personal por mi vida profesional? ¿Cuándo podré retomar mi vida personal en ese caso? Ya con estas preguntas, vienen varias situaciones que son propias de cada persona. Muchas veces no podemos elegir y hay que apoyar a los ingresos familiares, hay problemas de seguridad y económica que nos coartan la libertad de hacer muchas cosas, que probablemente en otra situación nos hubiéramos atrevido a hacer.


Pero, no hemos respondido a las preguntas anteriores. ¿Es posible el anhelado equilibrio?, que muchas personas están promocionando que el equilibrio es que estés en clases de yoga, clases de pintura o cocina, fin de semanas con la familia, en la semana salidas con los compañeros de trabajo y en la oficina. O pongámoslo en la situación de los estudiantes, en clases de teatro, danza o el coro, organizaciones estudiantiles, en clases y en reuniones y salidas con los compañeros.


Estar involucrado en muchas actividades debería ser algo natural de nuestra vida, pero muchas veces excluimos actividades que nos parecen menos relevantes, para compensar la necesidad de lograr sobresalir o muchas veces sobrevivir en otras situaciones de nuestras vidas. ¿Pasa lo mismo con ser líder? Si y no, por estar en modo supervivencia o querer algo de otra área de nuestras vidas, el papel de líder dejamos que lo tome alguien más para no tener que agregar algo más a nuestra agenda diaria. Caso contrario, tomamos el papel de líder, para hacer que las cosas se muevan a nuestro ritmo, sin realmente reflexionar sobre lo que lograremos al respecto, además de asegurar que se haga lo que uno quiere. ¿Por qué tomas el papel de líder? Piénsalo, ¿qué reacciones has visto en los demás miembros del equipo?


Me ha pasado, y ahora que reflexiono y que he aprendido más acerca de los líderes, su rol y sus cualidades, me doy cuenta de mis errores, y las oportunidades que me perdí en su momento, por enfocarme en un área de mi vida. Pero, como el hubiera NO EXISTE, hay que trabajar desde el presente, y enfocar objetivos y metas a ser mejor líder día a día, partiendo del pasado que tengo, y construyendo el futuro que espero.


El equilibrio


La misma palabra equilibrio, nos dirige a reflexionar a como debería estar el porcentaje saludable de cómo debería de establecer nuestras actividades, . Pareciera mentira, y yo solo lo comprobé hasta llegar al límite de exceso de horas en varias de ellas. En mi caso uno de los más evidentes fue exceso de trabajo, e importancia a solo esos temas, termine enferma del estomago con una gastritis nerviosa, que no le deseo a nadie. ¿Mi lección aprendida? Dar su tiempo a cuidarme, incluyendo comida, cuidados personales, descansos, realizar otras actividades que deje de lado, y que me hacía sentir mal por no poder hacerlas. Aunque no es algo que ya pasó, y todo solucionado, siempre está la mala costumbre de decir, solo hoy no voy a hacer esto porque no tengo tiempo.


Nuestra organización personal es prioridad y debemos aprender a manejarla, manteniendo ese equilibrio. No es algo que no enseñan ni en el colegio, ni mucho menos en la universidad. Hubiera sido extraordinario que fuera parte de varias materias, y que resaltaron la importancia personal de una vida equilibrada para no padecer tantas cosas en nuestra vida adulta, o desde la juventud.


¿Cómo aprendemos a organizarnos? Aplicando métodos de organización personal, existen numerosos programas, libros, técnicas que podemos aplicar para aprender a vivir saludablemente en estos tiempos tan acelerados, y entender que no somos máquinas que debemos responder 24/7 los 365 días del año. Actualmente, se está hablando mucho de los adultos, nosotros, como personas más allá de una profesión, un hobby o una marca, somos más que eso. Es difícil, en el mundo actual estamos acostumbrados a un hiper consumismo de todo, y que nos vende que ser productivos “COMO ROBOTS” es la receta para evitar problemas y vivir bien.



El camino del líder

No hay un camino para todos, porque como individuos tenemos experiencias y personalidades muy diferentes, pero sí podemos aprender de las experiencias de otros para mejorar nuestras futuras prácticas.


Las áreas de liderazgo a nivel profesional han sido desarrolladas por los profesionales de administración de empresas y de recursos humanos. Sin embargo, existen instituciones que fomentan la formación de líderes desde temprana edad como los scouts o los grupos religiosos. Excluye los movimientos de presidentes de clases o de carreras, ya que en mi experiencia fueron relacionados a “los populares” que no siempre se traducía en líderes.

A mi edad actual, no importa cuál sea, ¿qué puedo hacer por mi liderazgo?


Tiene mucho de introspección y atención activa al exterior, acá les comparto unas ideas de como empezar y repetir el ejercicio todos los días:


El camino del líder

Entonces,

  1. No respondas por impulso, trata de comprender por qué la otra persona te está comentando eso.

  2. El respeto aplica a viceversa, si alguien te irrespeta, debemos retirarnos de la situación y dejar claro que no es la manera de resolver los problemas.

  3. Ponte atención a cómo te paras, como sale tu voz al expresar una idea, cuando te quedas sin aire, en qué situación te pones nervioso, cuando te sientes seguro para expresar tus ideas, cuando te sientes cómodo de demostrar como eres.

  4. Las competencias blandas, son esas habilidades sociales, de comunicación con los demás, relacionadas a nuestro comportamiento diario en diferentes situaciones.

  5. Exponte, si lo haces, aprenderás más sobre ti, y tus puntos fuertes y débiles para mejorar como persona.

  6. La retroalimentación es muchas veces difícil de aceptar, más cuando venimos con hábitos desde la infancia, donde cualquier comentario de atención o mejora, estaba referido a un mal trabajo y a la reprobación de nuestro acto. Pero, a medida que vamos eliminando ese pensamiento, podemos poco a poco sacar ventaja de los puntos de mejora que otras personas ven en nosotros.

  7. No te desanimes por la derrota, recuerda que somos humanos, aunque a varias personas eso se les olvida. Toma responsabilidad de tu parte, comprende que llevó a ese resultado, y a respirar hondo, si tenemos que llorar, lloremos hasta sacar las emociones que sentimos, para tomar fuerzas para mejorar.

  8. Aprende a comer correctamente, toma descansos, pasa tiempo con tus seres queridos, involúcrate en actividades que te llenan el corazón de alegría, pasa tiempo contigo mismo, aprende a llevar tus finanzas personales, pasa tiempo en la naturaleza y con tus mascotas.

También, existen programas especializados para mejorar y actualizar tu liderazgo. No hay que olvidar que es una formación continua y una mejora continua. No vale no querer cambiar los malos hábitos, no querer escuchar a los demás, y cuando se planifique y se tenga el dinero para una preparación profesional de aplicar y dar lo mejor de sí.


La gran hazaña de ser líder, no es para él o ella misma, no es para su historia individual. Es para crear en conjunto la historia, permitir que cada miembro de un equipo se sienta cómodo, en confianza y sea una experiencia donde el aporte de cada uno tenga mucho más valor, que el aporte individual de cada uno. Esto al final, quiere decir que no siempre seremos los líderes de toda situación, y que cuando estemos junto a otro líder, entendamos cuál es nuestro rol en ese momento, y nos integremos con nuestras habilidades de la mejor manera.



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