Cubo Azul: Parte 2, La Escuela y su rigidez funcional.


La Escuela es una edificación arquitectónica destinada a la acción formativa dentro del proceso de educación formal, esto depende de cada sistema educativo pero ronda entre 11 o 12 años, dividido en Educación temprana, parvularia, básica y media. Es proyecto de diseño responsable de transmitir y expresar el fin del sistema educativo “lograr el desarrollo integral de la personalidad en su dimensión, espiritual, moral y social” Art 2, de la ley general de Educación, El Salvador, es decir que al finalizar el proceso seremos ciudadanos dispuestos a mejorar nuestra sociedad e impactar positivamente en ella.

El cubo azul y blanco, es un lugar donde la sociedad de El Salvador o de cualquier país se va construyendo, en cada aula, pasillo o elemento que interactúa con los chicos, construimos el mañana, cada interacción espacial, la conexión y relación de las distintos espacios entre sí, puede transformar a nuestras sociedades, desde la configuración de las aulas, hasta el tedioso horario de clases, con el timbre sonar cada 45 o 50 minutos, para recordarte tu siguiente tarea, todos con un uniforme, un mismo color, esperando que el carcelero nos permita salir a nuestra libertad controlada, “15 minutos al sol” , donde interactuamos, socializamos, luego volvemos al confinamiento educativo, todos en fila para entrar, vigilados siempre, debemos seguir unas reglas que como niños nunca entendimos, solo aceptamos. ¿No debería ser la escuela diferente a una cárcel? ¿No debería ser un espacio con libre expresión, de juegos, aprendizajes menos estructurados, divertido?


¿Por qué un espacio con tanta importancia no tiene el análisis arquitectónico, pedagógico y didáctico que requiere? ¿Por qué replicamos configuraciones espaciales que refuerzan el sistema bancario?


El espíritu de una escuela debe estar orientado a que su diseño interior y arquitectónico comunique y refleje el alma rebelde de los niños, las ganas de explorar, de conocer cosas nuevas, de construir su propia aventura en las horas que quiera pasar en ella. ¿Por qué debemos tener un horario para ir a la Escuela? ¿No será más interesante ir cuando queramos y pasar el tiempo que queramos?

La escuela representa y transmite la sociedad que somos, una sociedad obligada a ser educada, que ve que la educación como un formalismo, más que como una herramienta de crecimiento personal y mejora del colectivo social la que pertenecemos,, una sociedad que necesita las reglas impuestas para funcionar y no una que tome decisiones para el bien común. Los Cubos Azules son reflejo de ello, desde su concepción arquitectónica hasta su planteamiento educativo. Diseñamos cárceles con carteles de papel bond de colores y esperamos que la educación se transforme cuando su concepción se contradice con su fin principal.

Salón, Pasillo y Salón.

La distribución espacial de las escuelas, por muchos años y con sus variaciones naturales, son estructuras rígidas, poco articuladas y de orden lineal. Esta configuración fue adoptada en las viviendas en la Era colonial ,1540 aproximadamente, agrupando los espacios en alrededor de un patio central.

Esta organización espacial tiene sentido en ese momento histórico, por muchos factores arquitectónicos y constructivos. Es importante hacer notar que las primeras escuelas fueron organizadas por la iglesia Católica a su llegada a nuestro continente y han permanecido en espacios de su propiedad hasta la fecha, manteniendo esta estructura espacial casi intacta, lo segundo es que la concepción de la escuela en los últimos siglos espacialmente no ha sufrido grandes cambios, el espíritu de estas construcciones coloniales se mantiene muy en el fondo, retomada por movimientos arquitectónicos más contemporáneos, como es la distribución lineal del espacio, (pasillo y espacio) que vemos alrededor de los jardines centrales.


Esta configuración y distribución espacial, también vista en las cárceles, genera ciertos inconvenientes a nivel Educativo que iremos desmenuzando un por uno.

1. Carácter poco amistoso.

El carácter es la personalidad de las edificaciones, en las escuelas culturalmente, y muy asociada a movimientos como el modernismo y el Colonialismo, las instituciones educativas han abrazado un carácter serio, frío, para dejar claro su autoridad. Esto sucede por el uso de formas rígidas, colores fríos y una organización espacial muy estructurada.

La educación debe estar albergada en ambientes que sean abiertos, inclusivos y, divertidos, que sea toda una experiencia positiva y llena de esquinas de aprendizaje, una personalidad que emocione a nuestros estudiantes y los invite ir cada día a explorar sus rincones. Al contrario nos recibe un portón, pintado, lleno de carteles, pasillos repetitivos, un gran patio central y aulas, aulas y más aulas, ¿Dónde está lo interesante de eso?

2. Espacios sin Flow.

Flow es un concepto anglosajón que alude al ritmo, cadencia y fluidez que la música es interpretada, esto puede ser extrapolado al diseño espacial y de ambientes de aprendizaje para construir como en la música, ritmos, estribillos inesperados, sonidos que hacen mover nuestros cuerpos y sonreír, ¿Se imaginan que esto pase en nuestras instituciones educativas? Los espacios deberían estar distribuidos sin un orden aparente, un espacio puede convertirse en un laboratorio o en un aula de matemáticas. El Flow de los ambientes educativos debe transmitir un dinamismo con altos niveles de creatividad y curiosidad, la rigidez espacial que muchas escuelas tienen como diseño, repercute es un flow casi nulo, donde la rutina, la obligación y la falta de curiosidad son su ritmo, lento, esto es consecuencia de una estructura desabrida, monótona y más asociada a un “orden Arquitectónico” y un “Pensamiento Arquitectónico funcional” que dirigida al corazón de la escuela, la acción Educativa, el momento pedagógico..

La interrelación espacial utilizada en las últimas décadas está muy lejos del ritmo creativo y curioso de los niños, jóvenes y adolescentes. La arquitectura educativa está muy lejos de tener el Flow necesario para educar a las nuevas generaciones mejor que a las anteriores.

3. PlayGround.


Las escuelas están diseñados por Adultos para Adultos, que se los olvido ser niños.

¿Por qué a los niños les encanta las áreas de juegos de los parques o lugares de comida?

Son áreas que respetan la individualidad del niño, su colectividad e independencia, lo invitan a explorar, subirse, tirarse, deslizarse, rasparse, en fin jugar en un ambiente seguro. Los “playground” (PG) son áreas con diferentes niveles, no funcionan a una sola altura, te arrastras, te colgas, te columpias, te elevas en la gran torre vigía, tiene diferentes actividades que se acopla al Flow espacial del usuario.

Si extrapolamos a educación, nuestras escuelas carecen de todo los elementos que el PG posee, con eso, no queremos decir que pongamos deslizadores o columpios en la escuela como tal, sería un error conceptual transferirlo directamente, la tarea es analizar a profundidad los elementos que los niños usan para abstraer y construir conceptualmente nuestras escuelas con el espíritu de los PlayGround.

¿Todos quieren ir a un PlayGround, por que no sentir lo mismo de la escuela?

4. No Centrada en el usuario.

Un diseño centrado en el usuario busca que la experiencia funcional, estéticas y formales, sean acorde a sus necesidades, deseos y características etnográficos. Estos factores definen y mejoran al proyecto desde su conceptualización, permitiendo dejar a un lado proyectos arquitectónicos genéricos y prefabricados y desarrollar experiencias únicas. El problema de muchas instituciones educativas es la repetición de modelos arquitectónicos que a su vez, están replicando modelos educativos tradicionales, que definen un perfil de ciudadano totalmente diferente al deseado.

“Fabricar” las escuelas ha profundizado el tema de no dar valor al estudiante como el centro de toda acción educativa y para quien la escuela debe estar diseñada. ¿A un Joven le llama la atención el azul y blanco en paredes? ¿Por qué espera el recreo con ansias, más que estar encerrado en esas jaulas de lámina y concreto?

Olvidar al Estudiante como usuario principal de estos espacios ha generado una arquitectura educativa sin el corazón e inspiración, sin la naturalidad espontaneidad que debería tener entre sus ambientes. Un espacio para Jóvenes, diseñado por Adultos que olvidaron serlo y solo piensan en la arquitectura de presentación o la fotografía para los periódicos, olvidando el impacto negativo que puede generar una edificación en la vida de su usuario.

Las instituciones educativas representan la sociedad que somos, en El Salvador donde el gasto en educación no suele ser más del 4% del PIB (ver info de los últimos años https://datosmacro.expansion.com/estado/gasto/educacion/el-salvador )

Los esfuerzos no solo deben estar centrados en mejorar la infraestructura escolar, si no llevarla a donde merece estar, con ambientes de aprendizaje, con menos espacios como salones de clases, y sí más espacios aspiracionales a la sociedad que queremos y merecemos.

Abro la pregunta ¿Qué tipo de escuela queremos? , yo quiero una con menos salones y mas ambientes de aprendizaje, con más sonrisas y menos decepciones, una que haga soñar a los niños y jóvenes, donde queramos ser cada día mejor e impactar en nuestro país, y todo empieza en la transformación real de los espacios educativos.



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