La Arquitectura Saludable


La pandemia del covid-19 actual nos ha hecho un cambio radical a nuestra forma de interactuar con las demás personas. Las reuniones en el trabajo, después del trabajo con amigos o colegas, o en la casa en fiestas con familiares es algo que actualmente deberá ser ajustado en la medida podamos establecer un nuevo estilo de vida que pueda procurar un bienestar a todos.


Actualmente, los espacios en los cuales estábamos pasando la mayor parte de nuestras vidas eran las oficinas y edificios comerciales a nuestro alrededor, o en espacios abiertos pero que reunían grandes grupos de personas. Muchos de estos espacios estaban cada vez siendo más reducidos para lograr aprovechar los metros cuadrados (cuyo valor monetario es alto en El Salvador). Además, nos habíamos acostumbrado a eventos multitudinarios (donde estábamos casi abrazando a la otra persona), y estar en oficinas climatizadas de cientos o miles de trabajadores pasando por las mismas zonas.


Se viene un trabajo para arquitectos, ingenieros y diseñadores de adecuación y reconsideración de los estándares de diseños arquitectónicos y especialmente los diseños de interiores, para que se procure la seguridad para habitarlos. Lo interesante acá es que esta pandemia se ha dejado claro que el hacinamiento en las ciudades puede propagar más fácilmente una enfermedad de este tipo, y que nuestros estilos de vida tan acelerados de estar en varios eventos y lugares, en encuentros con diversa cantidad de personas permite que la propagación global sea rápida.


La arquitectura como tal, busca proveer de un espacio a las personas para que sea habitado, las ingenierías buscan acomodar las condiciones técnicas que permita funcionar ese espacio y el diseño de interiores e iluminación busca que la experiencia de vida se de una alta calidad para sus habitantes.


Entonces, ¿es un término nuevo esto de la Arquitectura saludable?, aparentemente no y está certificada por la WELL Building Standard desde el 2014.


De acuerdo al Instituto Tecnológico de Galicia, “la certificación WELL es un sistema de puntuación dinámico para edificios y comunidades que permite identificar, medir y monitorizar las características de los espacios construidos que impactan en la salud y el bienestar de los ocupantes. Es la primera certificación centrada exclusivamente en la salud y el confort de los usuarios”.


¿Por qué debería interesarnos conocer la certificación WELL?


De acuerdo con la OMS, “la salud es un estado de bienestar físico, mental y social completo y no simplemente la ausencia de enfermedad”. Esto quiere decir que para que cada persona se encuentre en bienestar, los espacios que habita deben ayudarle a poder procurarse, ya que son espacios que habitamos por mucho tiempo durante toda nuestra vida.


El interés por la certificación WELL radica en que es la primera certificación que no está centrada solo en la sostenibilidad y eficiencia de las edificaciones como la certificación LEED, sino que su enfoque es garantizar que las personas puedan acceder a espacios saludables y tomar decisiones hacia un estilo de vida saludable y por tanto un mayor nivel de bienestar. Ambas certificaciones LEED y WELL son complementarias entre sí.

En el caso de la certificación WELL, está enfocada en 10 conceptos que deben tomarse en cuenta para obtenerla. Estos conceptos son:



¿Cómo beneficia a las empresas la certificación WELL?


El beneficio para las empresas grandes o pequeñas está en la retención del talento y mejora del rendimiento de las personas, que se encuentra con salud. En la medida que se provea de mejor calidad de vida a las personas en los espacios, mejores decisiones podremos tomar para nuestras comunidades y proyectos, porque ya se encuentran satisfechas las necesidades individuales de las personas.


El diseñar pensando en el bienestar de las personas como primer objetivo, pareciera similar a diseñar centrado en el ser humano, solo que en este caso el enfoque está en proveer de una salud integral a cada uno de los usuarios, permitiendo que esto sea accesible a todos. A manera de ideal, que sea accesible a todos, sin exclusión social.


¿Cuáles son los pasos para la certificación de un proyecto? ¿Qué tipo de certificaciones tiene?


El instituto Tecnológico de Galicia nos describe que solo existe una certificación que se adapta a cualquier proyecto. El primer paso consiste en introducir las características específicas del proyecto (ubicación, uso y datos generales) para recibir la “scorecard” personalizada.


Puntuación máxima será de 110 puntos, desglosados en:

· 100 puntos de optimización sobre las partes del proyecto que se encuentran englobadas en los 10 conceptos.

· 10 de innovación, elementos nuevos que no se han aplicado en otros proyectos.


Una vez obtenida la scorecard o carta de puntajes, el proceso de certificación va desde realizar el registro, recibir un asesoramiento, se envía proyecto, se hace una verificación y la certificación. Existen 3 niveles de certificación: SILVER, GOLD y PLATINUM.


¿Cómo se ve un proyecto que obtuvo la certificación WELL?


Parque tecnológico ATIU, España


Edificio ARQBÓREA, España


Mi conclusión


¿Será esto suficiente la aplicación de los conceptos de la certificación WELL para los nuevos estándares que deberán aplicarse luego de que pueda estabilizarse la situación con el covid-19? Los conceptos que engloban la certificación WELL se distinguen fácilmente adaptables a la inclusión de acuerdo a el nuevo conocimiento de los problemas que se han presentado por factores fuera del diseño de las edificaciones. Creo que la certificación ofrece puntos interesantes que deberían ser siempre considerados para los proyectos, y no solo para obtener las certificaciones.


¿Qué propuestas pudiéramos hacer para El Salvador? ¿Para proyectos existentes? ¿Para proyectos nuevos?



Referencias:

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