¿Sabes comer o comes sin saber?



“Que la comida sea tu alimento y tu alimento tu medicina” Hipócrates.

No sé si les pasa que el simple acto de seleccionar alimentos en nuestro hogar o fuera de él, en muchas ocasiones se convierte en una práctica tediosa que preocupa, enoja y de una u otra manera da cierta aflicción. Pero nunca te has puesto a pensar: ¿por qué me preocupa tanto lo que estoy comiendo?, si te pasa es momento que reflexiones sobre tu alimentación.

Hagamos un viaje en el tiempo... ¿recuerdas cuando eras un niño o niña y tenías la libertad para decidir qué alimentos te gustaban y qué alimentos no eran de tu agrado? Mi recuerdo de niña era tener una preferencia por las papas fritas con hamburguesa, o la pizza y rechazar los vegetales. El proceso de selección de alimentos inicia desde que somos niños o niñas y definimos nuestras preferencias, las cuales cambian con el tiempo por la influencia de nuestros padres, madres o responsables, quienes se encargaban de seleccionar nuestros alimentos.


En la etapa de adolescencia nuestros patrones alimentarios se ven modificados por dietas de moda, (la dieta que sigue el deportista, artista o influencer, los videos o información sobre dietas milagrosas en internet, entre otras) y podría seguir enumerando un sinfín de situaciones que nos proporcionan consejos nutricionales acerca de lo que necesitamos comer para estar saludables, bajar de peso o “quemar la grasita extra que tenemos”.


Al llegar a la adultez ¿qué nos motiva a “aprender a comer” ?, cosas como que cierre el zipper del vestido o del traje para la fiesta del finde semana, la comadre o compadre que están figuritas o simplemente porque el doctor me dijo que debía comer mejor para estar sano. Hay muchas razones, pero ¿cuál es TU RAZÓN?



En todas las etapas de nuestra vida podemos mencionar que nos han proporcionado algún tipo de consejo nutricional buscando una solución al problema sobre que alimentos son los adecuados a ingerir para estar saludable y evitar muchas enfermedades a largo plazo.


Esto con lleva a realizarnos las siguientes preguntas


¿Alguna vez te han enseñado en tu casa, en la escuela, colegio o universidad sobre alimentación adecuada a tus necesidades nutricionales?

¿Alguna vez te has puesto a pensar cuantas veces en el día tomamos decisiones relacionadas a la alimentación? Desde ¿con quién comeremos? ¿donde? ¿Cómo? ¿Qué?

Influyen los factores como la apariencia, sabor, color, precio, valor afectivo del alimento, ¿Cuál de todos estos influyen en tu persona al momento de seleccionar algún alimento?

Según FAO (2019) “Es importante comprender que, para los humanos, la alimentación y el acto de comer no se limitan a la ingesta de calorías y nutrientes para satisfacer sus necesidades biológicas. También comemos como fuente de placer, como práctica de socialización, de expresión de sentimientos y de cultura. Por esta razón, el alimentarse es un proceso complejo que involucra dimensiones multifactoriales que traducen valores, sentimientos que se dan a lo largo de la vida. Así, los individuos no sólo se alimentan de nutrientes, pero también de alimentos palpables, con olor, color, sabor y que, además, traen múltiplos significados, afectos y memorias”.


EDUCARNOS no solamente se refiere a que aprendamos a sumar, restar, dividir, sobre los tipos de oraciones o la historia de nuestro país, la educación también se introduce en la alimentación bajo el concepto de Educación Alimentaria Nutricional conocido como EAN en la cual no solamente es difundir información acerca de los alimentos y sus nutrientes, qué alimento es el más adecuado para tu tipo de cuerpo o cual te va a proporcionar los mejores beneficios para tu salud, sino que busca también proporcionar herramientas para saber qué hacer y cómo actuar ante el segundo en que seleccionas tus alimentos, con el objetivo de mejorar o de cumplir alguna meta personal que tenemos y que involucra a los alimentos.



Algo podría recomendarte y es clave durante todo este proceso de aprender a comer y de realizar una mejor selección de alimentos y es que ten siempre en mente que lo estás haciendo por ti, y otro secretito NO tengas miedo al momento de decidir qué vas a comer, no te atormentes con el hecho de pensar si consumo X alimento qué daño hará en mi cuerpo, será que aumentaré de peso, mi estado de ánimo mejorará por ingerirlo, lo que realmente haces es torturarte con los alimentos y final tendrás una relación tóxica con la comida.


Recuerda, no tiene nada de malo elegir tomar una bebida carbonatada o tomar café con pan dulce, lo malo siempre serán los excesos y evitarás tener experiencias negativas con los alimentos que a lo largo de tu vida pueden perjudicarte en la acción diaria y consecutiva de ELEGIR TUS ALIMENTOS.

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